7. NEW AGE O NUEVA ERA.

Año estimado de creación del New Age: 1875 en Nueva York.

Profeta del New Age: Helena Blavatsky.

Pilares básicos del New Age: Masonería - Espiritismo - Teosofía o Gnosticismo - Paganismo Oriental.

Principales libros del New Age: New Age, el desafío.

Sede / Capital en el mundo del New Age: N/A.

Número de fieles alrededor del mundo: Desconocido.

Símbolo principal del New Age:

Principales deidades del New Age: Maestros Ascendidos como Jesucristo o Buda, entre otros.

Principios básicos del New Age:

Entre la variedad de credos y prácticas, ciertos modos de pensamiento son recurrentes:

  • La primacía de la experiencia subjetiva. De acuerdo con sus raíces de fenómeno contracultural y su naturaleza sincrética, los seguidores de la Nueva Era pretenden buscar una aproximación relativista a la verdad, refiriéndose frecuentemente a la declaración védica de «una verdad, pero muchos caminos» que también se encuentra en la afirmación espiritual del budismo zen de «muchos caminos, una montaña». Esta creencia no es solo una aseveración de elección personal en los asuntos religiosos, sino también una aseveración de que la verdad misma se define por el individuo y su experiencia de ella.

Este relativismo no es meramente un relativismo espiritual, sino que también se extiende a las teorías físicas. La realidad es considerada de un modo experimental y subjetivo. No se pretende que muchos fenómenos sean repetibles en el sentido científico, ya que se presume que son aparentes solo para la mente receptora; por ejemplo, se afirma que una mente escéptica no puede lograr la telepatía, ya que está condicionada para cerrarse en banda al fenómeno. Este es otro punto de crítica al New Age: su incapacidad para producir resultados falsables, a pesar de hacer afirmaciones que intersecan en el campo de la ciencia y no solamente de la espiritualidad.

  • Rechazo del cientificismo o la ciencia «ortodoxa»: Existe una visión típica basada en el misticismo (más que en la teoría y la experiencia) para describir y controlar el mundo externo. Por ejemplo, se cree que la lectura del tarot funciona debido al principio de interconectividad, en vez de ver el éxito (o fracaso) de dicha lectura como una evidencia del principio de la interconectividad. Las diversas teorías vitalistas de la salud y la enfermedad que sostienen los partidarios de la Nueva Era constituyen otros tantos ejemplos.

A diferencia del método científico, la falta de resultados de algunas prácticas para lograr la respuesta esperada no se considera como un fracaso de la teoría subyacente, sino que se atribuye a la interferencia de factores sutiles, difíciles de tener en cuenta y que aún se desconocen.

En este contexto de relativismo, se pueden encontrar varios conceptos comunes:

  • Fuerzas. Se afirma comúnmente que existen fuerzas o agentes sutiles, capaces de interaccionar y producir cambios sobre el mundo espiritual (en las emociones por ejemplo) y el mundo físico (haciendo que sucedan distintos fenómenos). Estas fuerzas serían agentes de cambio de la naturaleza, pero desconocidas por la ciencia; y se mantiene que operan siguiendo reglas como las fuerzas físicas. El concepto puede equipararse al tradicional de magia.

 

  • Poder. Si las fuerzas son agentes de cambio, el poder sería la acumulación de dichas fuerzas o la capacidad de producir cambios por medios paranormales, usualmente se le considera concentrado en un objeto, lugar o persona. Muchos creen transferible este poder mediante el contacto físico o la mera proximidad con fuentes de poder. Algunos creen que puede acumularse o agotarse en una persona u objeto mediante una variedad de mecanismos, así como el modo de vida y la proclividad a prácticas esotéricas que «gastan» o «recuperan» el poder. Se sostiene que este poder es observable por ciertos indivuos dotados en forma de «auras» o energía; y cuando se encuentra en gran concentración, hay quienes creen que puede ser peligroso.

 

  • Espíritu: la creencia en una entidad sutil y trascendente en los seres conscientes de sí, es compartida en todas las vertientes de la New Age.

 

  • Un cosmos interconectado. La idea de que los entes están unidos a un nivel fundamental, y que tal unión se manifiesta en ocasiones bajo la forma de sincronismos o milagros, es también recurrente.

De forma adicional, muchas prácticas y creencias del ámbito de la Nueva Era recurren a lo que puede ser calificado de pensamiento mágico, tal como lo define James Frazer en su monumental obra The golden bough (La rama dorada). Ejemplos comunes son el principio de que los objetos una vez que entran en contacto, mantienen un enlace práctico, o que los objetos que tienen propiedades similares ejercen efectos unos sobre otros; y la ley de la atracción.

 

Pequeña descripción del New Age.

El término Nueva era o New age —utilizado desde la segunda mitad del siglo XX— se refiere a la era astrológica de Acuario y nace de la creencia de que cuando el Sol «pasa» de un signo del zodíaco al siguiente, el ser atribuido a la constelación que le sirve de fondo —un toro, una cabra, un escorpión, etc.— influye en los seres humanos. Nombra un conjunto heterogéneo de creencias religiosas o mitológicas y prácticas pseudocientíficas.

Sostiene que con la llegada de la llamada era de Acuario —La Nueva Era — ha empezado una época de paz, bienestar y armonía mundial, quedando atrás la era de Piscis que habría supuesto 2000 años de conflictos y guerras. Promueve una mezcla inconsistente y heterogénea de distintos cultoscorrientes filosóficasdoctrinasideologíasterapias, etc. Entre dichas creencias y prácticas están el orientalismo, el esoterismo, la medicina alternativa, el ocultismo, el relativismo, el sincretismo religioso, etc.

Los astrólogos no se ponen de acuerdo acerca de la fecha de inicio de la Era de Acuario, ya que mientras unos afirman que empezó el 4 de febrero de 1962,1​ otros se oponen y afirman que el Sol no saldrá de la constelación de Piscis para entrar en la de Acuario hasta el siglo XXVII.23

Es la creencia en varios elementos, tanto sagrados como científicos, que al ser seguidos por el sujeto interesado, éste obtendrá como resultado una etapa de renacimiento espiritual de todo y de todos, que tendrá como resultado la evolución cósmica” (Graef 2001:62). Además de esto, se pude decir que al realizar la investigación se halló en la mayoría de los casos que el discurso New Age rechazaba la idea de un Dios que se proyecta al exterior de nosotros y de nuestro mundo creado, este Dios es sustituido por un Dios que se encuentra en cada uno de nosotros. La mayoría de los discursos que se analizaron, se enfocaban a dar una respuesta integradora o holística sobre la creación, al tiempo que la presentaban como flexible, en la que cada uno de los elementos podía ser reformulado al gusto del practicante utilizando diversos bienes sagrados. Al tiempo que sostenían que toda la materia, tanto la orgánica como la inorgánica, poseía energía y por lo tanto vida, solo que esta se encontraba en diferentes etapas de evolución. Durante la investigación realizada a partir de marzo de 1999 hasta marzo del 20012 , se encontró que la mayoría de los practicantes de la New Age en la ciudad de México creían que: “se está entrando en una Nueva Era, que supera la Era Cristiana o Era de Picis para dar paso a la Era de Acuario, en la que se dará la convergencia de todos los espíritus individuales en un Cristo Cósmico, que será concebido como el centro de la evolución.” (Graef 2001:62). Proponían que: “En esta era se descartará cualquier mediación institucionalizada entre el practicante y lo sagrado.” (Ídem). Además de esto, la New Age en la ciudad de México plantea: una sacralidad cósmica, la creencia en la reencarnación para poder acceder a las escalas evolutivas superiores, la búsqueda interior, toma elementos sacramentales de corte orientalista y los hace suyos, pero además agrega elementos de la cosmovisión amerindia y los utiliza a la par. De esta guisa, tradiciones tan lejanas como el Reiki, el baño de temascal, los despojos, la purificación, el yoga, la meditación, la comunión con la naturaleza, la comunión con los ancestros (aunque estos sean de origen mítico), el pacifismo, etc., se ven envueltos en un aura de misticismo milenarista, en la cual es el individuo y ya no la comunidad, el protagonista religioso.

Referencia: https://core.ac.uk/download/pdf/39038291.pdf

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